Como cada año, el 21 de marzo se celebra el Día Mundial del Síndrome de Down, este año bajo el lema “No dejar a nadie detrás”.

 

Eliminar las barreras culturales, olvidarse de los prejuicios y apostar por la integración y el bienestar, fomentando una sociedad igualitaria e inclusiva.
Haciendo hincapié en su autonomía e independencia individual y en la posibilidad de tomar sus propias decisiones.

Cada niño/a necesita ser estimulado para favorecer el desarrollo de sus capacidades cognitivas, emocionales y adaptativas al medio que le rodea, al igual que en los niños/as con Síndrome de Down.

Para favorecer el desarrollo de los niños/as, no sólo con SD, pues nos encontramos ante una amplia diversidad, es necesario conocer y comprender sus habilidades o destrezas, así como sus dificultades y/o limitaciones particulares para realizar un programa específico de intervención temprana y así estimular al máximo los mecanismos de aprendizaje y procesos adaptativos. Debemos tener en cuenta que cada objetivo ha de ir encaminado a conseguir sucesivos pasos de autonomía creciente y responsable sin olvidar disfrutar dicho proceso. Permitiendo continuar con programas educativos que los integren al máximo, además de dotarlos de la suficiente autonomía como para trabajar, vivir en pareja o desarrollar habilidades artísticas que puedan llevar a cabo con total plenitud.

Cada síndrome puede afectar al funcionamiento del cerebro de un modo distinto, por ejemplo, las capacidades visuales de las personas con Síndrome de Down son superiores a las auditivas, y su capacidad comprensiva superior a la expresión.

Intentar enseñar a leer a un niño con SD utilizando métodos convencionales, puede resultar una tarea muy difícil, si no se tiene en cuenta su alta capacidad visual. Hoy día empleamos otros métodos, como la lectura global, (a partir de tarjetas, o fichas, que asocian imagen y palabra) que puede obtener resultados más favorables que el método de lectura fonológica, pues este método o estrategia de aprendizaje atiende a sus habilidades.

No sólo el 21 de marzo, apostemos cada día por y para la inclusión, favoreciendo un entorno basado en la aceptación de la diversidad, en la adaptación de los métodos de aprendizaje en base a las necesidades de cada individuo y en la participación activa en la sociedad.


“La verdadera riqueza está en la diversidad de cada persona”.

Cristina Mesa Toste-Bello. Logopeda.

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