Los Reyes Magos, ya están como locos ojeando todos los catálogos de juguetes, las tiendas, los anuncios de televisión, etc. Su objetivo es hacer feliz a los niños, que ese día una enorme sonrisa ilumine su rostro, pero debemos de recordar, que no todo vale para ello.

¿Cuántas veces hemos movido cielo y tierra, recorrido todas las tiendas de la ciudad, esperar en colas kilométricas para encontrar ese juguete tan ansiado por nuestro sobrino, hijo, ahijado…? Para que finalmente el niño éste más entusiasmado con la caja y el envoltorio del regalo, que con el mismo juguete que está dentro. En ocasiones, esto puede crear en el adulto un sentimiento de frustración, quién invirtió tiempo y dinero en hacer ese regalo, pero nos demuestra que no es necesario desembolsar demasiado dinero para satisfacer la curiosidad del niño y ofrecerle la diversión y las oportunidades de aprendizaje que estamos buscando. Por esto es normal que nos planteemos ¿Cómo escogemos el mejor juguete para regalar?

Lo ideal es que el juguete le plantee al niño problemas para resolver, fomentando así la capacidad de resolución, creatividad y confianza, a la vez que se divierte. Además de que sea cooperativo, para así comenzar a fomentar sus habilidades sociales, y aprender a respetar los turnos. Para tal fin, debemos observar cuáles son los intereses y habilidades del niño de acuerdo a cada etapa del desarrollo.

Uno de los errores más comunes que cometen los padres a la hora de escoger los juguetes de sus hijos, es basarse solo en las preferencias de éstos, que muchas veces están influidas por la publicidad y en la moda del momento, como puede ser el caso de Paw Patrol, Violeta o Frozen. .Con el fin de evitar las compras compulsivas y la acumulación de juguetes que terminan olvidados en un trastero, aportamos una serie de recomendaciones a tener en cuenta:

  1. Edad: Los niños hasta los dos años aprenden con juguetes más sensoriales de tactos, formas, tamaños o transparencias, y a medida que van creciendo ya son capaces de hacer construcciones horizontales y verticales. La edad determinará el interés que pueda despertar el juguete en el niño.
  2. Gustos: Cuando son niños pequeños debemos estar muy atentos a todos sus movimientos, para fijarnos qué cosas les llaman más la atención y con qué tipo de juguetes o juegos se distraen más. Cuando son mayores, es más fácil saber que les gusta, por sí mismos nos lo harán saber.
  3. Seguridad: Es imprescindible que los juguetes sean seguros y ahí es vital tener en cuenta la edad. Para los niños más pequeños, las piezas deben ser grandes, que no puedan introducirse en la boca y evitar así el riesgo de asfixia. También debemos tener en cuenta, si es un peluche, por ejemplo, que el relleno no pueda sacarse por ningún lado. ¡Cuidado con los bordes! Mejor que los bordes de los juguetes sean redondeados y suaves, nada de filos que puedan cortar o arañar.
  4. Compartir: Siempre es buena idea, regalar juguetes que el niño pueda compartir tanto con adultos, como con niños de su edad. Con ello, fomentaremos el valor de compartir, además de habilidades sociales, respetar turnos, etc.
  5. Juguetes que no sobreestimulen mucho al niño: Si acostumbramos al niño, a un ritmo de estímulos muy alto y a respuestas inmediatas –aprieta un botón y ocurre, abre y sale, habla y recibe…- Hacemos que el niño, no aprenda hacer uso de su imaginación del autocontrol, calma, paciencia, curiosidad, etc. Así estamos anulando la capacidad innata que tienen los niños de asombrarse.

Debemos tener en cuenta que si realizamos una compra responsable de juguetes, estaremos invirtiendo en la educación de los más pequeños.

Por: Silvia Álvarez Ramos. Pedagoga

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