Una de las mayores preocupaciones de los padres ante sus hijos, es el  futuro de éstos. Como padres esperamos que sepan afrontar las adversidades de la vida, que sean buenas personas, que puedan optar a tener un buen trabajo, que sepan defenderse tanto en lo laboral como en lo personal y sobretodo que lleguen a ser felices.

Como adultos, podemos ir ayudando a los niños desde pequeños, para que ese camino les resulte más fácil. La clave está en darles el grado de autonomía  acorde a su edad. Aunque esto en ocasiones, no resulta una tarea fácil para algunas familias. Generalmente, muchos padres suelen anticiparse a las acciones de los niños, y no les dejan actuar o hacer algunas otras cosas que podrían hacer por sí mismos. Muchas veces porque creen  que los niños no tienen  aún la capacidad de realizar esas tareas o actividades solos, por evitar que se hagan daño, por falta de tiempo, comodidad o porque no confían en la  capacidad de reacción de sus hijos.

Decimos que un niño/a es autónomo cuando realiza de forma independiente tareas y actividades propias a su edad y a su entorno socio cultural. Esta capacidad  es adquirida a través de las pequeñas actividades diarias que desarrollan en casa, en la guardería o en el colegio.; siempre y cuando los adultos que le rodean le den la opción de poder experimentarlo. Los niños desean crecer y quieren demostrar que son mayores en todo momento. Es  nuestra misión  como adultos proponerles tareas que ayuden a los niños a demostrar sus habilidades. Es tan sencillo como, recoger, guardar, quitar, abrochar y desabrochar las prendas de ropa y los zapatos, ir al baño, comer solo o poner la mesa.

Por ello cada edad tiene una serie de responsabilidades:

– A los 3 años. Empiezan a hacer por si mismos las actividades relacionadas con la alimentación, la higiene y el autocuidado en general.

-A los 5 años. Los niños deben vestirse solos y pueden recoger los juguetes con ayuda, lavarse las manos y los dientes. También, pueden hacer tareas como llevar la ropa sucia al cesto.

– A los 6 años. Deben usar correctamente los cubiertos, bañarse o ducharse solos y peinarse. Ya pueden empezar a ayudar en casa en tareas pequeñas.

– Con 7 años, deben mantener su habitación ordenada y ayudar en las tareas del hogar. Pueden levantarse con el despertador y prepararse para ir al colegio solo. Ayudar a hacer su cama, poner la mesa y ordenar sus cosas…
Y sobre todo, como adultos debemos tener en cuenta que tenemos que perder los miedos y que cuando nuestro pequeño nos diga “YO SOLITO” debemos dejar que lo intente.

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