La enfermedad de Párkinson es una patología neurodegenerativa que afecta al control motor. Suele ser diagnosticada en torno a los 60 años, aunque 1 de cada 10 personas que la padecen es menor de 50.

Esta enfermedad se desarrolla debido a que las neuronas encargadas de la producción de dopamina en el área del cerebro destinada al control del movimiento y el equilibrio dejan de hacerlo, y como consecuencia aparecen los síntomas comunes de la enfermedad: temblor en reposo, rigidez muscular y lentitud.

Si bien es cierto, los síntomas de la enfermedad de Párkinson no solo se reducen a estos sino que van mucho más allá, provocando que tanto las personas que lo padecen como sus familiares deban afrontar día a día una gran variedad de alteraciones que afectan a su calidad de vida, como son:

-Deterioro cognitivo (memoria, lenguaje, atención y orientación espacial).

-Inexpresividad facial.

-Entumecimiento y dolor de las extremidades.

-Alteración de la escritura.

-Disfagia (dificultad en la deglución de los

alimentos) y como consecuencia desnutrición.                      

-Alteraciones de la voz.

-Depresión.

-Ansiedad.

-Estreñimiento.

-Trastornos del sueño.

Por ello, es de vital importancia en esta patología la detección precoz, puesto que gracias a ella podrá diseñarse, de mano de los profesionales adecuados, una intervención específica centrada en ralentizar el proceso de deterioro y preservar al máximo las facultades del paciente mejorando así su calidad de vida.

   A continuación se exponen 10 signos de alerta básicos para favorecer la detección precoz de esta enfermedad:

1. TEMBLOR

2. LETRA PEQUEÑA

3.  PÉRDIDA DEL OLFATO

4. PROBLEMAS DE SUEÑ

5. DIFICULTAD AL CAMINAR

6. ESTREÑIMIENTO

7. VOZ BAJA

8. FALTA DE EXPRESIÓN FACIAL

9.  MAREOS O DESMAYOS

10.  POSTURA ENCORVADA

   Si le resultan familiares estos signos, no dude en contactar con un profesional, el tiempo en enfermedades neurodegenerativas es vital.

                   Candelaria Mª. Hernández Sosa, logopeda.

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