La formación y la búsqueda de nuevas técnicas, formas de hacer las cosas, adquisición de nuevos conceptos… siempre es importante en cualquier grado o trabajo.

Cuando comencé a cursar el grado en pedagogía lo hacía con la firme intención de trabajar el día de mañana con niños que presentaran alguna dificultad. Me apasionaba la educación especial y todo lo que ella conllevaba. Cuando comienzan las clases te das cuenta de que las asignaturas no son lo que esperabas, sobre todo el primer año. Poco a poco, al menos en mi caso esto cambió y a medida que pasaron los años las asignaturas se volvieron más específicas. Fue en tercero de carrera donde en una charla, alguien me dijo que “pedagogos había muchos”, supe la razón que tenía esa frase cuando acabe la carrera y empecé a buscar trabajo dentro de mi rama, precisamente como éramos tanto teníamos que perseguir lo diferente, teníamos que diferenciarnos del resto y eso solo era posible a través del reciclaje, la formación, la búsqueda de nuevas técnicas y formas de trabajo, la creatividad y las ganas, y vocación de ejercer dentro de esta profesión. Sus palabras quedaron grabadas a fuego en mi mente y hoy de vez en cuando sigo pensando en ellas.

Cuando terminé de estudiar la búsqueda de trabajo en aquello que me gustaba fue difícil. No quería dejar de lado aquello que me llenaba así que mientras encontraba mi sitio empecé a realizar voluntariados, de esa manera no me separaba de lo que había estudiado y continuaba aprendiendo.

Cuando Diversitas llegó a mi vida, se me dió la oportunidad no solo de trabajar, que tan importante es hoy en día, sino de aprender a diario. No hay día que me acueste sin aprender algo nuevo y eso para mí es un regalo. Creo que tienen que existir oportunidades así siempre ya que, ¿para qué engañarnos? Nunca se sale totalmente preparado de la carrera, es necesario coger confianza poco a poco y paso a paso, y sí, también es necesario leer más y buscar más respuestas. Aquí es donde la vocación cobra mayor sentido, cuando realizamos algo que nos gusta, nos genera curiosidad e interés y leer, en mi caso, sobre problemas de conducta, problemas en la lectoescritura, autoestima o incluso libros infantiles para explicar determinadas situaciones a los más pequeños no me supone un esfuerzo, porque es algo con lo que disfruto.

Mi profesión y mi trabajo me dan la oportunidad de mirar la vida con otros ojos, además me siento afortunada por ello. Me ha enseñado que ser diferente no solo es bonito sino maravilloso. En el despacho 6 (mi lugar de trabajo, dentro de Diversitas) me siento feliz, a diario aprendo de cada pequeño superhéroe que entra con una sonrisa imborrable en su cara. Aprendo a sobreponerme y sacar fuerzas de sus padres que llegan incansables con el único objetivo de buscar soluciones, mejoras y progresos, aunque éstos sean casi imperceptibles. Porque muchas veces los problemas que puedo llegar a tener a nivel personal se vuelven insignificantes al lado de tantas historias difíciles con las que me topo a diario. Y no hay mayor satisfacción que la de contribuir a que estas historias mejoren.

Y sí, hay muchos pedagogos en el mundo, también hay muchos médicos, abogados o logopedas, pero depende de uno mismo destacar, progresar y sacar ganas para llegar a donde queremos estar. Creo que lo más importante es la felicidad, y ser feliz desempeñando cualquier trabajo o tarea, de este modo no solo serás mejor profesional poco a poco, sino que ayudaras y llegarás a más gente.

Con este pequeño post solo pretendo contar mi historia y animar a todos aquellos a perseguir sus sueños y lograr sus objetivos, con ganas todo es posible. Y siempre, siempre llegarán oportunidades a nuestra vida, así me pasó a mí y me aferré y luché por ella.  Hay partes en el camino que no nos gustan, ni nos gustaran en el futuro, pero son simples peldaños hacia lo que queremos. No olvidemos nunca la importancia de formarnos y buscar técnicas o metodologías nuevas en referencia a nuestra profesión, para así diferenciarnos del resto y sentirnos más preparados. No hay mayor éxito que ser feliz desempañando un trabajo que te encanta.

Ana Aguilar García, pedagoga

Leave a Reply