El lenguaje es una característica propia del ser humano y es a través de éste como las personas expresamos nuestros sentimientos, emociones e ideas.
Recordemos que empleando correctamente nuestro lenguaje elevamos nuestras capacidades intelectuales y comunicativas. Por ello, la estimulación del lenguaje en la etapa infantil es determinante para el desarrollo de las habilidades comunicativas, la estimulación y fortalecimiento del lenguaje de los/as niños/as, puesto que este instrumento les permitirá además realizar un aprendizaje escolar satisfactorio, sobre el que se fundamentarán todos los conocimientos posteriores.
Debemos tener en cuenta que un correcto desarrollo del lenguaje implica en el/la niño/a confianza, seguridad, alta autoestima, bienestar y autonomía.
Por ello, el /la niño/a que crece en un ambiente estimulante con vínculos socio-afectivos sólidos, tendrá mayor posibilidad de desarrollar habilidades lingüísticas y comunicativas apropiadas.
Por todo ello, debemos estar “siempre disponibles” para comunicarnos con nuestros/as niños/as, demostrándoles interés por lo que nos quieren decir, prestando atención, valorando y acercándonos a su mundo. Por muy cansados que estemos al volver de nuestro trabajo y por muchas preocupaciones que tengamos en la mente, debemos reservar todos los días un tiempo para estar con nuestros/as pequeños/as.

Hoy quiero proponerles algunas sugerencias para favorecer el desarrollo del lenguaje de los/as niños/as:

Fomentar sus capacidades comunicativas hablándole despacio, de forma clara y colocándonos a su altura para favorecer el contacto ocular.
Transmitir confianza escuchando atentamente lo que nos quieren decir, ofreciéndoles el tiempo que necesiten sin responder por ellos/as, aunque su lenguaje sea poco comprensible.
Hablar con los/as niños/as en cualquier momento del día, aprovechando toda situación o rutina diaria, compartiendo juegos de su interés, así como leerles cuentos o cantar canciones para estimular el desarrollo del vocabulario.
No darles las cosas con sólo señalarlas cuando las puede pedir con palabras, además, podemos ayudarles a producir frases cortas, combinando dos o más palabras y de éste modo favorecer la estructuración de frases.
Dejar que se exprese libremente, sin ser excesivamente correctores y exigentes. La mejor forma de corregir es de forma indirecta, dándole el modelo correcto, repitiendo lo que dicen en tono de pregunta para animarlos a responder y así servir de modelo a imitar.

Los /as niños/as no aprenden a comunicarse solos/as. Aprenden a partir de la interacción con su mundo y los padres o familiares ocupan la mayor parte de éste.
Es lo que hacemos y cómo lo hacemos lo que da a nuestro pequeños/as la oportunidad de aprender el uso correcto del lenguaje.

Logopeda: Cristina Mesa Toste-Bello.

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