Hoy quiero presentar de forma muy personal, el proceso y aprendizaje de la lectura global. Y digo personal, pues presento el seguimiento que he llevado a cabo con uno de mis alumnos con TEA. Este niño tiene 6 años. Como ya sabemos, estos niños tienen una característica muy destacada como es la memoria visual. Así que, la hemos aprovechado con mi alumno, pues anteriormente se intentó la lectura por vía fonológica, pero fue casi imposible y lo único que conseguíamos es frustrarlo cada vez más. Se decidió pasar a la lectura global por su alta capacidad de memoria visual, y fue efectiva de inmediato.

Lo primero que se realizó fue presentarle palabras muy comunes a él, como eran su nombre, mamá, papá, alimentos habituales… junto a la imagen correspondiente. A continuación pongo un ejemplo:

Luego, una vez comprendido por el niño, pasamos a jugar. Debíamos relacionar la palabra con la imagen, por ejemplo, el niño colocaba la imagen encima de la palabra.

Otras de las actividades que podemos realizar para reforzar este proceso es presentarle al niño las palabras con su imagen, o en un paso más avanzado, sólo la palabra y pedirle cada tarjeta, por ejemplo: “dame manzana”.
Una vez afianzadas las palabras más comunes para él, pasamos a mostrarle artículos representados por una imagen (ninguna en específico), para después empezar a leer lo que creamos y denomínanos su libro personal. También destacar que las frases que se empezaron a utilizar fueron de tres palabras, y actualmente ya lee frases de hasta siete palabras.
¡Muy importante! No nos olvidemos de la comprensión lectora haciéndole las preguntas correspondientes tras la lectura de las frases, como “¿quién es?, ¿qué hace?, ¿qué come?…” debiendo el niño responder debidamente. Igualmente, se pueden hacer actividades tipo juego con estas preguntas para que este aprendizaje sea más ameno para el niño.
A continuación, les presento ejemplos de algunas páginas del libro creado por mí. Pueden observar que siempre utilizo algún elemento de interés y conocido para él, como es su nombre, el mío, su comida favorita, “mamá” y “papá” (figuras muy relevantes para este alumno)…

Incluso, hemos llegado a realizar lectura ilógica, donde el nivel de comprensión debe ser bastante bueno. El niño debe tachar la palabra incorrecta, y oralmente me dice lo que realmente se debe escribir. Pueden fijarse que siempre utilizo alguna imagen para apoyar la lectura, y cambio el tipo de letra para que el niño se acostumbre a leer con diferente letra

Desde nuestro gabinete, pedimos que siempre se tengan en cuenta los diferentes métodos por los que los niños pueden acceder al aprendizaje, y que les ayudará en su día a día. Busquen lo más motivante y fácil para ellos, para no llegar al punto de frustrarlos y que vean la enseñanza como un “tiempo aburrido”.

“Todos somos diferentes, ayúdame a encontrar mi aprendizaje”.


Karen García Salazar (Psicopedagoga)

 

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