¿Habías escuchado hablar de los padres “helicóptero”? Voy a intentar hacer una breve descripción sobre esta etiqueta para luego poder orientar a los papás y las mamás que lean este artículo.
Para poder entendernos mejor, comienzo explicando que este término se usa para referirse al modelo sobreprotector que utilizan los padres y las madres con sus hijos e hijas. Se trata de padres que siempre están muy pendientes de ellos y ellas, no dejando que se suba a ciertos lugares o que hagan  ciertos juegos porque los consideran peligrosos. Además, también este modelo hace referencia a los papás y mamás que le hacen cualquier cosa a su hijo, como darle de comer, vestirlo, bañarlo… restándole autonomía. Es cierto que debemos tener en cuenta la edad de cada niño, y que en cada etapa pueden hacer cosas por sí solos. En consecuencia, no les dejan experimentar nuevas situaciones o vivencias, no les enseñan a ser autónomos, seguros ni resolutivos para enfrentar las dificultades que se presenten en la vida.


Actualmente, este estilo es el que vemos con más frecuencia, sin percatarnos muchas veces que no están haciendo ningún favor, ni beneficiando a sus pequeños/as. Se cree todo lo contrario, que así, están ayudándolos más, protegiéndolos más, enseñándoles más, y que si no le prestan toda la atención y no le dan todo, se catalogan a ellos/as mismos/as como “malos padres y malas madres”. Los niños y las niñas necesitan equivocarse, experimentar el fracaso y aprender a caerse, para así, resolver situaciones por sí mismos/as, desarrollar estrategias para desenvolverse en el mundo, aprender a tolerar la frustración, el valor del esfuerzo, a tener mucha paciencia y persistencia para conseguir mejores y diferentes resultados… aprendizajes básicos de la vida de los que no debemos privar a nuestros/as hijos/as, ¡deben vivir muchas experiencias! Y nosotros darles las herramientas adecuadas.

De esta forma, a continuación expongo algunos ejemplos de actuaciones sobreprotectoras de los padres y madres “helicópteros”, para que, si te sientes identificado con algunos, puedas cambiarlos:

– No dejar que se vista sólo porque si no debemos levantarlo antes.
– Darle de comer en lugar de que coma él/ella solo/a, pues tarda demasiado o no le gusta la comida.
– Hacerles siempre la comida que más le gusta porque si no, no come.
– Evitar decirles que no a lo que piden o quieren para no entrar en discusión o frustración para el niño o la niña.
– Recoger los juguetes porque él/ella no lo hace.
– Bañarlo o bañarla (a partir de un año y medio, pueden empezar a realizar ciertas responsabilidades de aseo).
– Llevarle la ropa sucia a la cesta de lavar.
– Prepararle la mochila para ir al colegio.
– Conseguir las tareas si se le han olvidado, bien preguntándole a otros papás y mamás, o a la profe.
– Si tiene algún problema en el colegio con  otro niño o niña, acudir enseguida al cole o intentar arreglarlo con el papá o la mamá.
– Comprar todo lo que ha perdido sin consecuencias: juguetes, material escolar, prendas de vestir, etc.
– En casos de adolescentes, llamarle siempre al móvil.
– Acudir con frecuencia al instituto para enmendar algún conflicto con los profesores o compañeros/as.
Debemos plantearnos muy bien lo que conseguimos con todo ello, pues los niños y las niñas no aprenden a ceder, ni a negociar, ni a esperar su turno, ni a tolerar la frustración. Como he dicho en artículos anteriores, intentemos ayudarles dándole las herramientas que necesita, pero no le hagamos el camino ni pretendamos llevarle de la mano siempre para que no tropiece.

“¿Y ahora cómo le ayudo?” es la pregunta que te puedes plantear. Es muy importante de primeras que expliquemos a nuestros/as hijos/as los cambios que se van a producir, para que no sea una sorpresa para ellos/as, y plasmar las nuevas normas y responsabilidades, así como es fundamental la firmeza que mostremos a la hora de hablar y con nuestra actitud. Otro consejo primordial en estos cambios es ser persistente y constante, no te canses ni te rindas. No todo sale cómo queremos desde el primer momento, y es normal y frecuente que ellos/as reaccionen de manera agresiva o negativa, pues se sienten “atacados” por esos cambios.

Puedo escribir infinitos consejos de manera general, pero debes tener en cuenta que cada niño/a o adolescente es particular, y en algunos casos se necesite una pequeña ayuda pedagógica que te oriente.

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