Son muchos los niños que manifiestan problemas, no solo en su comportamiento sino también en su rendimiento escolar a raíz de la separación de sus padres se separen o de que se vivan en casa los momentos previos a esa separación.
La separación siempre es un momento difícil que suele darse después de haber vivido en casa momentos de tensión o discusiones continuas. Y esto indudablemente de una forma u otra afecta a los más pequeños.

Es importante que entendamos que, aunque se produzca una separación seguiréis teniendo algo en común, vuestro hijo. Por lo que deberéis seguir trabajando juntos y en consonancia para que, en la medida de lo posible, esta situación repercuta mínimamente en vuestro hijo.

A la hora de explicar la situación y lo que va a ocurrir a partir de ahora es necesario que estén presentes tanto mamá como papá. Deberéis dejar a un lado las diferencias y los posibles problemas que existan para trasmitir normalidad a la hora de explicar la situación: “papá y mamá ya no vivirán juntos…” “papá y mamá van a dejar de estar juntos, pero te vamos a seguir cuidando igual”.  Debéis ser claros ya que muchas veces fomentamos la esperanza de una posible reconciliación y el que esto al final no ocurra para el niño sería una decepción.

Desde ambos lados se debe fomentar las relaciones tanto con la familia materna como con la paterna. Ante el niño no deben existir culpables ya que su madre seguirá siendo su madre y su padre seguirá siendo su padre. Esto implica también evitar el hablar mal en presencia del niño de su padre o su madre. Esto debe generalizarse también a nuestros familiares. Muchas veces, sin quererlo, mantenemos conversaciones delante de los niños que les influyen de manera negativa.

A la hora de establecer las normas, es de vital importancia, que ambas partes estén de acuerdo y las lleven a cabo. El niño debe tener una rutina diaria (estudios, hábitos…) tanto en casa de mamá como en casa de papá.  Por ejemplo “antes de jugar, debemos hacer la tarea” esto tiene que ser así con papá y con mamá, sin distinciones.

Debe existir una buena comunicación entre los padres, esto lo notará el niño y se sentirá mucho más seguro en ambos contextos. No debemos olvidar que está viviendo una situación nueva para él y extraña por lo que debemos siempre y en todo momento seguir trasmitiéndole seguridad.  Es necesario, por tanto, informar sobre los estudios, problemas con algún compañero, actividades extraescolares…

Vuestro hijo, como cualquier otro niño, necesitará afecto y que le prestemos atención. No intentéis comprarlo con cosas materiales intentando suplir el vacío que penséis que pueda tener. Pasad tiempo con él realizad en la medida de lo posible, actividades en familia (si la situación lo permite), interesaos por sus intereses y sobre todo mostrarle ese amor incondicional en todo momento que todo padre y madre deben tener hacia su hijo, un amor limpio, seguro e inagotable.

Por Ana Aguilar García. Pedagoga

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