Hoy  quiero hablar sobre la preocupación que muchos padres nos transmiten a nuestro gabinete sobre la conducta de sus hijos. Me quiero meter de lleno en el campo de la autoridad pues creo que es muy esencial en la educación de nuestros pequeños. Me gustaría poder ofrecerles desde aquí UN pequeño consejo a los papás y a las mamás, que espero le sea muy útil, cuando los niños se portan mal o tienen una conducta inadecuada, lo mejor y más razonable que podemos hacer: IMPONER UNA CONSECUENCIA a dicho acto. Con ello, les ofrezco una serie de pautas:

  1. Debemos ser lógicos, coherentes y firmes con las consecuencias y/o límites que imponemos a nuestros hijos (sin sentimientos de culpabilidad, todo será por el bien futuro de ellos).
  1. Me gustaría resaltar la importancia de establecer con ellos las consecuencias de saltarse una norma o no cumplir una demanda de ustedes, háganlos partícipes. Asimismo, las consecuencias tras un acto inadecuado deben ser coherentes o estar relacionadas con dicho acto. Aquí me refiero a que, por ejemplo, si rompe un jarrón porque estaba jugando con una pelota o en un momento de frustración o enfado lo tira, tendemos a arrestarlo sin tele, móvil o Tablet o cualquier otro juguete, o gritarle, pero no es del todo adecuado. El niño tiene que entender que esos actos están mal, así que deberá recoger él, el jarrón roto. Por supuesto con nuestra ayuda, pues se puede cortar, pero lo que quiero decir es que él debe ver el esfuerzo que supone. El “castigo” tiene que ser proporcionado y acompañado de un enseñar a pensar, para que comprenda que las acciones tienen unas consecuencias. ESTO NO NOS HACE MALOS PADRES.
  2. Igualmente, ser constantes en la aplicación de las consecuencias. Por supuesto, NUNCA quitarle la consecuencia negativa que le hemos impuesto. No pueden vernos “débiles”, y que si patalea o llora consigue lo que quiere. Y ser firme no implica gritar ni ser agresivo, sino mantener la norma. Ellos tienen que percibir que sus padres lo tienen claro. Eso les dará seguridad.
  3. De otro modo, no podemos olvidar reforzar las conductas buenas de colaboración, obediencia y cumplimento de las normas. Ellos necesitan también nuestro refuerzo positivo. Felicítenlo por sus logros, por pequeños que sean, y préstenle atención.
  1. Me gustaría terminar con un consejo mayor. A veces vivimos situaciones de mucho estrés o enfados con ellos, a tal punto que nos lleva a conflictos mayores, pero… ¿dónde nos puede llevar esto? Si ven que tu reacción a algo que no te ha gustado sobre ellos, es agresiva, con gritos y malas palabras, cuando ellos vean algo que no les gusta de otra persona reaccionarán igual, y no podremos reprocharle porque será la manera que le hemos enseñado a actuar ante una situación que nos desagrada. Y entonces cuando llegue la adolescencia, y su personalidad y sus hábitos se hayan formado, ¿qué pasará? DEBEMOS TENER MUCHO CUIDADO.

2. Si queremos preservar el orden y mantener un ambiente positivo y respetuoso en casa, no podemos perder los estribos ni entablar una discusión a gritos. Deben evitar el conflicto con él. Cuenten hasta 5 para relajarse y respirar profundamente. El niño tiene que entender que ustedes son la autoridad en casa, son sus padres e imponen los límites, y él debe obedecer, siempre sin perder de vista achantarlo o recriminarle, como dije en el punto anterior. Y, evidentemente no hay que repetirle una y otra vez la misma norma. No por mencionarla hasta la saciedad la aprenderá mejor, más bien todo lo contrario, la odiará porque están todo el día insistiéndole. Lo que debemos hacer es aplicar las consecuencias, y dejar que se habitúe a ello, pero siempre debemos huir del conflicto.

“Sé la persona que quieres ver en ellos”

Karen García Salazar (Psicopedagoga)

 

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