En la actualidad, se habla de un envejecimiento progresivo y acelerado. Además, la esperanza de vida hoy en día ha aumentado, junto con un descenso de la mortalidad, lo que ha conducido a un fenómeno denominado “envejecimiento del envejecimiento”, es decir, aumento de las personas mayores con edad superior a los 80 años.

Podemos definir el envejecimiento, como alteraciones producidas en un organismo debidas al paso del tiempo, que conducen a pérdidas funcionales en diferentes niveles: biológicos, psicológicos y sociales. Es un proceso heterogéneo y variable, porque, aunque tiene rasgos comunes en todas las personas, no es posible predecir con qué intensidad van a aparecer dichos cambios, ni su momento de aparición, teniendo un carácter individual.

Por ello, durante el envejecimiento, aumenta la posibilidad de que una persona llegue a sufrir algún tipo de “deterioro cognitivo”. Sin embargo, ello dependerá en gran medida, de cómo se ha envejecido y los hábitos de vida llevados a cabo a lo largo del tiempo, pues se puede prevenir, demorando el avance de los posibles déficits cognitivos, físicos u otros, que puedan presentarse.

Toda una vida de entrenamiento del cerebro, participación en actividades de tiempo libre, actividad física y profesional, tendrán un efecto beneficioso en el retraso de la aparición de los posibles efectos nocivos del envejecimiento.

Además de ejercitar el cerebro diariamente, últimamente se investiga sobre otros factores que pueden tener relevancia a la hora de ralentizar o evitar el deterioro cognitivo en los adultos y éste es el motivo por el que me gustaría facilitarles ciertas recomendaciones.

                    

                    RECOMENDACIONES.    

  • Alimentación equilibrada, mantener el “cerebro bien alimentado”. Se ha investigado sobre los beneficios que la dieta mediterránea puede tener para prevenir el deterioro cognitivo, siendo beneficiosa para la salud del cerebro y del corazón, además de prevenir otro tipo de enfermedades.
  • Evitar el consumo de drogas, tabaco, alcohol etc. Está demostrado que su consumo afecta gravemente a la funcionalidad del cerebro y su actividad cognitiva. 
  • Actividad física pues, un “cerebro bien irrigado” incide en el buen funcionamiento del estado del mismo como órgano. Algunos ejercicios adecuados para la etapa adulta pueden ser: caminar, bailar o nadar. Además, ayuda a mantener un buen estado de la forma física, peso adecuado y autonomía personal, favoreciendo así la salud cardiovascular y la prevención de accidentes cerebrales.
  • Actividad social, algunos expertos apuntan que mantener una vida socialmente activa y evitar la rutina, aleja las posibilidades de caer en el aislamiento, la soledad y la depresión. Debemos evitar llegar a éstas situaciones, cuidando y manteniendo las relaciones sociales y de éste modo mantener activo nuestro cerebro, mejorando así el estado de ánimo para evitar caer en la temida “soledad”. Pues las emociones negativas extendidas en el tiempo pueden llegar a afectar al buen funcionamiento del cerebro. Por ello debemos mantener nuestro “cerebro feliz”.

 

“La mejor manera de prevenir el deterioro cognitivo se resume en un único consejo: llevar una vida sana, fomentar un cerebro activo y mantener las relaciones sociales”.

Por: Cristina Mesa Toste-Bello. Logopeda

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