La prosopagnosia  también conocida como  ceguera de las caras o agnosia facial, es un trastorno neurológico caracterizado por la incapacidad de reconocer las caras de las personas. Lo que quiere decir que la persona que lo padece, no reconoce ninguna cara, exceptuando las que sean  más familiares. Sin embargo existen casos en los que la persona no reconoce ninguna cara, ya sean familiares, amigos… Esto ocurre porque el cerebro no es capaz de interpretar la información que recibe a través de la vista.
Esto no quiere decir que la vista no funcione correctamente. Los ojos funcionan  como los de una persona que no padezca prosopagnosia; son capaces de ver las distintas partes de la cara: boca, nariz, ojos, pelo… Pero la diferencia es que  el cerebro se muestra incapaz de interpretar la información que recibe a través del sentido de la vista, e impide que el sujeto reconozca a otras personas.


¿Cuáles son las causas de este trastorno?
Existen dos tipos de prosopagnosia:
– Prosopagnosia del desarrollo: En este caso la persona nace con esta patología. Su mecanismo no desarrolla la capacidad de reconocer caras. Puede deberse a tener un componente genético y ser hereditario. En muchos de estos casos la persona no es consciente de que lo padece  y en lugar de distinguir a las personas por su cara, lo hacen a partir de otras características identificativas, como puede ser su voz, su postura corporal, su forma de vestir….
– Prosopagnosia adquirida:  En este grupo, se encuentran las personas que han comenzado a padecer la enfermedad debido a un daño cerebral.
El padecer esta enfermedad  de forma repentina, puede hacer que la persona comience a evitar la interacción social y desarrollar un trastorno de ansiedad. Debido a la inseguridad que comienza a adquirir con todo lo que esté relacionado fuera de su zona de “confort”.
Actualmente no existe un tratamiento específico para esta enfermedad. Con estos pacientes se llevan a cabo técnicas que les ayuden a  gestionar de la mejor forma posible los déficits producidos por esta enfermedad. Por ejemplo ayudarle a reconocer a una persona por:
• Pelo: su forma, color…
• Tono de voz o forma de hablar.
• Peculiaridades de una cara: color de ojos o la forma de la nariz.
• Uso de determinados complementos como pueden ser las gafas.
• Forma de caminar o moverse.
• Manera de vestir.


Como dato curioso, destacar que uno de los actores más conocidos y más reclamados padece ésta enfermedad; Bradd pitt,  quien comenzó a padecerla tras una lesión cerebral.
Con ello, pretendo normalizar y dar la voz que se merecen estas y otras patologías. Además de que este caso sea un ejemplo de superación para todas aquellas personas que padezcan esta patología.

 

Silvia Álvarez Ramos

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