Querido lector:

Tú como muchos otros tendrás dudas, incógnitas sin resolver e incluso alguna que otra laguna sobre mis limitaciones, sobre lo que puedo o no puedo llegar a hacer.

Quiero que sepas, aunque suene muy típico decirlo, que soy como tú. Tengo y debo tener tus mismas oportunidades. Seguramente al encontrarte un caso como el mío te sientas perdido, sin saber qué hacer, incluso podrás sentir miedo, miedo a lo desconocido a no saber qué va a pasar, como será mi vida dentro de unos años o si seré capaz de valerme por mi mismo.

                 

Necesitaré ayuda, pero… ¿Qué niño no la necesita? Necesitaré apoyo en los momentos en los que no sepa que hacer, pero como todos los demás niños. Lloraré y gritaré cuando algo no sale como quiero y necesitaré un abrazo, aunque a veces me agobie y no quiera que duren tanto.

Y, ¿sabes qué?  Podré ir a la escuela, podré estar en un aula como todos los demás niños, haré amigos nuevos y ellos me enseñarán cosas nuevas al igual que yo se las enseñaré a ellos. Día tras día aprenderé algo nuevo, algo que no sabía antes.

Podré trabajar cuando llegue el momento, quizás necesite un poco de ayuda, pero todos, en algún momento, la hemos necesitado.

A veces será difícil, casi imposible, pero… ¿no es igual con todos los niños?

Puedo asegurarte que soy feliz, que muchas veces entiendo más de lo que hablo y que puedo jugar y reír contigo.

Muchas veces, puedo tirarme al suelo, chillar o incluso dar algún que otro empujón a alguien, controlarme a veces me cuesta mucho, cuando escucho algo demasiado fuerte o no entiendo que está pasando. Pero no te asustes intenta entenderme. Otras veces me verás riendo a carcajadas o jugando con otros niños, ellos me entienden a veces incluso más que los adultos.

Infórmate, conóceme e intenta entenderme, juntos podemos hacer que cada vez más gente conozca mi realidad. Todos podemos aportar nuestro granito de arena para ir rompiendo las barreras que nos separan. Todos juntos podemos.

Por: Ana Aguilar García

Pedagoga

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