Los niños se frustran ante situaciones que escapan de su control. Son muchos los padres que llegan al centro agobiados porque no saben qué hacer con su hijo. Se enfada, en el colegio se pelea con sus compañeros, no atiende a razones, no respeta las normas…

En el artículo de hoy hablamos de “aprender a perder”, y por consecuente para muchos peques de controlar la frustración que les genera perder en un juego y la mejor forma de aprender a estas edades es, sin duda, jugando.

Tenemos un gran abanico de juegos disponibles para jugar con nuestro hijo, pero no todos nos sirven para lo mismo, un puzle por ejemplo nos puede ayudar a trabajar permanencia en una misma tarea y orientación viso-espacial pero para el trabajo de turnos y tiempos de espera quizás no es el juego más apropiado.

Lo juegos ideales son aquellos en lo que puedan jugar más de una persona, de esta forma aseguramos que el niño deba esperar su turno. Los juegos visibles y manipulativos en los que podemos contar cuantas fichas tenemos, o de equilibrio en los que si se cae o se destroza perdemos, nos ayudan a que el niño entienda de manera directa que ha perdido.

Es importante darle a entender al niño que no pasa nada por perder, además las burlas y risas si alguien pierde deben quedar prohibidas. Si perdemos no pasa nada, volvemos a jugar o tendremos la próxima vez una nueva oportunidad.

A continuación, expondremos diversos juegos que nos ayudarán a trabajar la frustración y además nos harán pasar un buen rato en familia.

El memory

Los hay de todo tipo, formas y colores. Los hay de animales, letras, formas…. Que exista tanta variedad hace posible que con él no solo trabajemos turnos, tiempos de espera y frustración también indirectamente trabajamos vocabulario. El juego es sencillo, consiste en buscar las parejas, quien tenga mayor número de fichas gana. El niño ve visiblemente si ha perdido o ganado.

Block & Block

Este juego consiste en ir sacando las piezas de la torre que nos toque. Debemos hacerlo con cuidado ya que si se cae perdemos. Este juego es ideal no solo para trabajar la frustración, ya que el niño ve como delante de el se cae la torre si pierde, sino también para trabajar tiempos de espera e impulsividad, ya que hay que ser muy cuidadoso a la hora de sacar las piezas.

Pincha el Pirata

Este juego causa sensación en los más peques de la casa. No hay que seguir ninguna estrategia de juego, es cuestión de suerte que ganes o pierdas lo que hace que aumente el nerviosismo en los más pequeños. 

El juego consiste en ir clavando espadas en el barril donde se encuentra el pirata, si al insertarla el pirata salta, has perdido.

El barco

Con este juego, al igual que con la torre también trabajamos la impulsividad. Hay que tener mucho cuidado y elegir muy bien el lugar donde colocamos la mercancía que tiene que llevar el barco, ya que la mar está revuelta y puede caerse en cualquier momento. Este juego es de equilibrio, por lo tanto, que se caigan las piezas del barco implica que has perdido.

Bird Race

La carrera de pájaros es un juego simple y divertido apto para todo el mundo. Consiste en tirar el dado y si el color que sale es el de tu pajarito mueves ficha. Ganará el que llegue antes a la meta. Lo bueno es que pueden jugar muchos o pocos jugadores, podemos adaptarlo al número de personas que seamos. Este juego en concreto es de la tienda Fliying Tiger.

Los juegos como hemos dicho al comienzo de este artículo pueden ser muy variados, por ello podrás buscar alternativas como las que hemos enseñado o similares, ya que habrá multitud de adaptaciones y formatos. Las normas también podemos adaptarlas, siempre y cuando al comienzo del juego expliquemos cuáles son y todos los jugadores las entiendan.

Ahora solo falta… ¡EMPEZAR A JUGAR!

 

Ana Aguilar García, pedagoga

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