«Me estreso mucho con mi hijo»
«No sé si no sabe de verdad, o está distraído/a»
«¿Cómo hago este ejercicio con él/ella?»
«¿Qué debo hacer aquí?»
Las tareas escolares suelen ser un «quebradero» de cabeza para muchos padres, y muy frustrantes para los niños. Me gustaría que nos paramos a pensar «¿con qué intención se mandan las tareas?».
En este artículo quiero dejar reflejado algunos consejos para aliviar esos dolores de cabeza en los padres y eliminar los «no sé, no puedo» en los niños.
En nuestro Gabinete mandamos algunas tareas con la intención de:
– Reforzar lo que hemos trabajado en sesión.
– Lograr mayor autonomía en los niños. Siempre pedimos que realicen los ejercicios solos en casa para luego comprobar si hay errores, y si los hay, incidir en ellos.
– Generar responsabilidad: encargarse ellos mismos (depende de la edad) de realizarlas y traerlas en la siguiente sesión.
– Aumentar la motivación. Las tareas que mandamos son sencillas para que los niños aumenten y ganen seguridad al realizarlas.
– Proporcionar ayuda. Dependiendo del caso o de la situación, pretendemos que algunas tareas que se mandan sean ayudas para el niño. Por ejemplo, en un caso de conducta para ayudarlos a controlar, a mejorar o a cambiarla, o un caso de déficit de atención (TDA) para ayudarlo a concentrarse, específicamente.
Todos estos puntos nombrados anteriormente están ligados y relacionados entre sí. Pero, como dije, me gustaría poder darles a los padres algunos consejos para las tareas escolares, que en ocasiones, no saben realizar en casa:

- Paciencia. Siempre es un ingrediente que añado en mis artículos y en mis conversaciones con los padres, pues es el principal ingrediente para eliminar los enfados tanto de los padres como de los niños.
- Ayuda. Sírvanles de ayuda a los niños, buscando ustedes información en esa herramienta que nos ha dado el siglo XXI como es internet, nos puede ayudar mucho.
- Guía. Relaciono este con el anterior. Ayúdenles, pero sírvanles también de guía. No le den las respuestas directamente. Inculquen en ellos curiosidad por el aprendizaje.
- Parar. Prohibido seguir realizando la tarea si vemos que nuestros pequeños no llegan a comprenderla. En este caso, consultarlo siempre con el profesor para que pueda ponerle solución, o bien mandándole una tarea más sencilla, o bien intentando explicarla él de otra manera para que el niño pueda entenderla y realizarla.
No veas los deberes como algo negativo, sino como un refuerzo y/o ayuda para tu hijo. Busca ayuda en internet, en un libro, en el profesor, incluso en otros padres.
Enseña a tu hijo que todo tiene solución buscando apoyo, y no por ello debemos expresar enfados, mal estar o mostrar una actitud negativa. Inculquemos en los niños desde pequeños el valor de alta tolerancia a la frustración, la asertividad y la resiliencia.

Karen García Salazar (Psicopedagoga)
